Cinco réferis que forman parte de la lucha libre mexicana

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Los réferis representan una figura de autoridad dentro del cuadrilátero. Su participación en los combates nunca ha sido pasiva. Por el contrario, su papel es tan trascendente en la impartición de la justicia o la injusticia en la lucha libre que no puede hablarse de la historia de este deporte sin reconocer su relevancia.

Por ese motivo, te presentamos una selección de cinco réferis que han marcado un parteaguas en la arbitrariedad del pancracio mexicano. Ya que, sin importar la empresa o el tiempo, sus decisiones han configurado un sello que influyó en el rumbo de contiendas memorables para la afición.

Chocolate Amargo

José Luis Castillo, “Chocolate Amargo”, inició su carrera en los encordados como luchador. Debutó en 1981 en Tapachula, Chiapas, con el nombre de El Incognito. Sin embargo, al pasar de los años, el gladiador oriundo del antiguo Distrito Federal decidió iniciarse como réferi.

Una de sus participaciones más recordadas es la de la primera edición de Triplemanía, en 1997, en la Plaza de Toros Monumental. Su intervención fue en la lucha semifinal del cartel: Máscara Año 2000 contra El Perro Aguayo. La disputa en la que Jesús Reyes perdió la incógnita.

El desenlace de la contienda fue polémico. En el momento decisivo, el Chocolate fue distraído por los seconds de los protagonistas. Mientras él estaba de espaldas, el Perro aprovechó para hacerle un faulcon el brazo al Dinamita y llevarse la primera máscara apostada en la Triple A.

También tuvo presencia en otras empresas de estilo más independiente como MaxProa, ENESMA, EMLL, IWGR. Su última temporada la trabajó en la EAW Internacional, lugar en donde arbitró en un ring de dos pisos. Falleció de un paro cardiaco el 14 de octubre del 2013, en el Estado de México.

El Tirantes

Cruz Reyes Landa, El Tirantes, empezó su recorrido por las lonas como Mr. Peligro en 1978, en Xalapa, Veracruz. No obstante, despegó como juez del cuadrilátero en 1992, junto con la Tres Veces Estelar. El cual fue reclutado en provincia por el mismo fundador de la empresa.

Se construyó una imagen peculiar. Inspirado en la figura del pachuco, retomó el uso de tirantes blancos y utilizó un par de zapatos brillosos. Tras una carrera llena de favoritismos al bando rudo, en 2009 decidió incorporarse al Consejo Mundial de Lucha Libre por una jornada de diez años.

Por ejemplo, en esta última, durante la temporada de Invasión, influyó en el resultado de la contienda de apuestas de cabelleras de Charly Manson y Negro Casas en el 2010. En la última caída, este empujó al 4:40 antes de hacer una casita y le permitió al Rockero Mayor robarse el triunfo.

Ahora El Tirantes es comentarista para la Triple A, por parte de la televisora Tv Azteca. Su primogénito, El Hijo del Tirantes, ha continuado su historia en la misma empresa.

Pepe Tropicasas

José Casas Granados, Pepe Tropicasas, debutó como luchador en 1965 en la Arena Naucalpan. Destacó sin ser enmascarado y se consagró utilizando como mote su propio nombre: Pepe Casas. Algunos entrenadores le atribuyen la creación de La Casita, una llave de nudo que busca el conteo de tres con espaldas planas.

Comenzó su carrera como entrenador y réferi en la Empresa Mexicana de la Lucha Libre a principios de los noventa. Pero duró poco tiempo, puesto que este fue uno de los primeros en seguir a Antonio Peña Herrada en su proyecto de la AAA. Nunca salió de dicha marca y la acompañó ininterrumpidamente por 23 años.

Una de sus apariciones más protagónicas fue en la cúspide de su rivalidad contra El Tirantes, que llegó a una apuesta de cabelleras. El pique entre árbitros fue representado por Kick Boxer frente a Heavy Metal, en una contienda sin reglas dentro de una jaula. En dicha ocasión, Pepe Tropicasas fue rapado.

Su legado también quedó plasmado en su familia. Es creador de la Dinastía Casas, padre de El Negro Casas, Felino y Heavy Metal. Decidió retirarse formalmente en el 2015, en el duelo entre Los Villanos versus los Psycho Circus, en Triplemanía veintitrés. Actualmente, su trabajo es tras bambalinas. 

Rafa “El Maya”

Rafael González López, El Maya, fundó su carrera luchística en 1971, en la capital mexicana. Debutó con el nombre que ahora es su apodo. Perdió la tapa y posteriormente adoptó el personaje de El Guarura, pero volvió a perder la incógnita, esta última ocasión ante Súper Muñeco.

Ejerció por primera vez como réferi en 1983. A lo largo de su carrera, ha podido ser testigo de los encuentros más emblemáticos del CMLL. Entre los cuales, presenció la caída de máscaras como las de Villano III, Blue Panther, Villano V, Black Warrior y Universo 2000.

Uno de su veredictos más determinantes fue en la apuesta en 2004 de Canek versus Universo 2000. Ya que, al final, decidió descalificar directamente al Capo por ejecutar una variante de martinete. Entonces, el Príncipe Maya se anotó el triunfo sobre Andrés Reyes.

Hoy en día, Rafael El Maya se desenvuelve como réferi independiente. No obstante, tras tener una salud delicada, se ha dedicado a emprender una carrera como creador de contenido en YouTube, plataforma en la que comparte sus anécdotas respecto al mundo del pancracio.

El Gran Davis

David Patiño Orozco, El Gran Davis, hizo su aparición como gladiador con el mismo mote con el que murió. Empezó en 1953 en Orizaba, Veracruz. Durante sus 27 años como luchador, uso otros nombres como Mano Blanca, Mr. Galaxia y Tarántula. Esta última careta la perdió en Guatemala contra el Huracán Ramírez.

Formalizó su carrera en el arbitraje durante la década de los años setenta. Su prenda insignia era un guante color negro. Este lo empleaba como un símbolo del tono de su personalidad. Ya que, según atestiguan leyendas y aficionados, era un réferi que despertaba la rabia de las masas porque era permisivo con el bando rudo.

La lucha entrañable en su historial es la de Konnan El Barbaro en contra de El Perro Aguayo. En dicha rivalidad, El Gran Devis siempre fue un pilar. De hecho, hasta la concreción del combate de máscara contra cabellera, él fue un actor determinante para que el cubano perdiera la tapa.

Diversos réferis, como Rafael El Maya, lo identifican como el estereotipo que influenció e impuso una escuela en los jueces de los encordados. Falleció el 4 de noviembre de 1991, a causa de un paro cardiaco, pero su huella es imborrable.

Roberto “Güero” Rangel

Roberto Rangel empezó su carrera en el ring en Monterrey, en los años cincuenta. Por su complexión baja nunca logró destacar como gladiador. Después de abandonar su fugaz carrera, trabajó como vendedor de boletos en el DF y se reincorporó al mundo de los encordados como parte del valet Lalo “El Exótico”.

Fue hasta 1975 que ingresó a la Empresa Mexicana de Lucha Libre como réferi. Su participación profesional y objetiva era un contrapeso ante las omisiones de su compañero El Gran Davis. Tras la muerte de este último, el Güero Rangel consiguió asumir el papel del tercer hombre en el cuadrilátero.

Sin embargo, nunca recurrió al protagonismo. Incluso, el comentarista Alfonso Morales llegó a nombrarlo Mr. Justicia. Muestra de ello es el resultado de dos caídas al hilo, en la apuesta de máscaras en 1992, que le otorgó a Blue Panther con la descalificación para Love Machine por la aplicación de un martinete.

Algunos réferis contemporáneos, como El Olímpico, aún reconocen su influencia y su escuela. Sus aportes en la lucha libre también trascienden las cuerdas, puesto que a “El Güero” Rangel se le atribuye la idea del personaje de El Espectro. Innumerables gladiadores levantaron su brazo de la mano de este personaje. Falleció en 2006, a los 72 años, víctima de la diabetes.

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