La lucha más importante de La Parka

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La Parka es uno de los máximos referentes de la Caravana Estelar. Con el transcurrir de los años, su figura se ha erigido desde la trinchera del bando científico, y su carisma, de forma inalterada en el corazón del aficionado.

Luego de diez días, el emblema de Lucha Libre Triple A continúa recuperándose de la lesión –en la cuarta vértebra de la médula espinal– que sufrió durante el 64 Aniversario de la Arena Coliseo de Monterrey.

Rudo comienzo

Previo a convertirse en uno de los gladiadores más distintivos del contexto actual, el luchador sonorense encarnó una serie de facetas desde su debut en 1987; entre ellos destacan: Bello Sexy, Maligno y Cráter.

Ocho años más tarde, después de probar suerte en el Distrito Federal, logró un vínculo contractual con la Tres Veces Estelar. Al ingresar al roster le fue asignado un personaje del bando rudo: el de Karis La Momia.

Poco tiempo duró defendiendo esa máscara; aunque consiguió uno de los hitos más importantes de su temprana carrera en la tercera función de Triplemanía IV, cuando destapó al Halcón Dorado Jr.

Aquel 15 de julio de 1996, acompañó a Los Cocos –Coco Azul, Coco Rojo y Coco Amarillo– en el cierre de su rivalidad ante los Juniors Atómicos –Blue Demon Jr., Tinieblas Jr., Máscara Sagrada Jr. y Halcón Dorado Jr.–.

Los espectadores de Ciudad Madero presenciaron una reyerta pactada dentro de la jaula de acero, de la que Karis La Momia resultó vencedor. De este modo, permitió revelar la identidad de Antonio Olmos.

La mutación de la muerte

Luego de que Adolfo Tapia Ibarra emigrara a territorio norteamericano, a finales de 1996, para continuar su camino en la World Championship Wrestling (WCW); el Lic. Antonio Peña decidió prolongar el fulgor de una de sus grandes creaciones.

Por ello, provocó un trascendente cambio en la futura trayectoria de Karis: le hizo dejar a un lado a La Momia y extendió en él la representación de la muerte, al cederle la batuta de La Parka Jr.

Paulatinamente, el adjetivo “júnior” desapareció de su mote. Además, revirtió la connotación oscura del término y de a poco, fue arropado por el público; así, apuntaló su estilo para consagrarse en el sector técnico.

La primera “tapa” que ganó en un duelo de apuestas fue la del Gigante Drako, quien sustituyó al lesionado Hijo del Espectro en el mano a mano. Más tarde, también añadiría a su historial la de este último y la de Akuma, ambas obtenidas en el Auditorio de Tijuana.

Asimismo, saldría victorioso de Reynosa, Tamaulipas: con la potestad de las capuchas que pertenecían a La Bestia y Destroyer II, aunado a la cabellera de El Ángel.

El nacimiento de un nuevo estandarte

El repunte de su travesía se gestó el 20 de junio de 2004, durante la estelar de Triplemanía XII: plazo en que culminó un intenso pique con Cibernético y tras una batalla repleta de intervenciones, enganchó a su rival para despojarle de su incógnita.

El Toreo de Cuatro Caminos retumbó al ritmo de la canción “Thriller”, mientras albergaba la apoteosis de un nuevo ícono. En contraste, potenció en Octavio López el perfil de un antagonista que ha trascendido en el panorama nacional.

Dos magno eventos posteriores, La Huesuda conquistó, mediante un bombazo, su segunda máscara en la Triple A: la de Muerte Cibernética, elemento que sostenía una alianza con el “Main Man”. De esta forma, evidenció el rostro de Gilbert Cosme, mayormente conocido como “Ricky Banderas, El Mesías”.

Un par de feudos recientes en que se mantiene involucrado lo sitúan en contra de La Parka Negra y Dave The Clown, respectivamente; no obstante, sus conflictos aún no han alcanzado el clímax por las capuchas.

El reclamo del pasado

Cuando Adolfo Tapia Ibarra retornó de Estados Unidos, confrontó una serie de pugnas legales por la utilización –en el extranjero– del alias que lo llevó al estrellato.

Tras su llegada al Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), el gladiador optó por cambiar su alias a “L.A. Park”, con la intención de evitar comparaciones con el entonces estelarista de la promoción opositora.

El tiempo dictó un duelo de poder a poder. La Auténtica Parka regresó a la Caravana Estelar y midió fuerzas ante el continuador del fenómeno en el Palacio de los Deportes; ambos colisionaban por un lazo que siempre los mantuvo ligados: el nombre.

Con ayuda de Los Perros del Mal, Tapia Ibarra salió con el brazo en alto de aquella Triplemanía XVIII. Debido a la intrusión, la Comisión de Lucha Libre Profesional de Ciudad de México anuló el veredicto y determinó que los dos luchadores mantuvieran el nombre del que hacían uso.

Las coronas de Parkaris

En su palmarés se incluyen dos Campeonatos Nacionales de Parejas, junto a Octagón y Máscara Sagrada. Sin evadir las cinco ocasiones en que consiguió el Trofeo Rey de Reyes (2001, 2003, 2005, 2007 y 2014) y las Copas Antonio Peña y Triplemanía.

Un aspecto a considerar es que, pese a ser un ídolo de AAA, La Parka nunca ha podido ostentar el Megacampeonato en su cintura.

La continuidad del legado

En febrero del presente, presentó ante los aficionados del Pepsi Center a su hijo: en este entonces conocido como “La Parka Jr.”, quien anhela darle vida al personaje cuando se retire.

El joven ya inició su carrera profesional: Lo hizo siguiendo los pasos de su padre, en el bando rudo; pues actualmente se presenta en algunas carteleras como “Karis La Momia Jr.”.

Tope de atención: Duda sobre el porvenir

Existe un pensamiento compartido en el ámbito luchístico que resalta dos momentos cumbre dentro de la puesta en escena del gladiador.

Ese primer instante manifiesta la certeza que los atletas asumen al subir a los encordados, en aras de brindar un gran espectáculo.

Sin embargo, el enfoque posterior reafirma un estado de incertidumbre, que se desarrolla a la par de la contienda: el modo en que bajarán del cuadrilátero.

Esta noción es recuperada cada que un accidente sucede entre los terruños del deporte-espectáculo. No fue la excepción con La Parka.

Al confrontar a Murder Clown, L.A. Park y Rush en el cuadrangular estelar del 64 Aniversario de la Arena Coliseo de Monterrey, efectuado el pasado domingo 20 de octubre, la figura de Triple A erró su tradicional tope por la segunda cuerda y no pudo ser atrapado por El Toro Blanco; por el contrario, su cabeza se impactó sobre la franja publicitaria.

De inmediato, el personal de la empresa KAOZ lo trasladó a un hospital cercano, en que erradicaron cualquier posibilidad de peligro. Aunque, fue intervenido quirúrgicamente para combatir su lesión en la cuarta vértebra de la médula espinal.

Contrario a los rumores que giran en torno a la salud del luchador, su primogénito manifestó que se encuentra estable y en reposo, en espera de iniciar su rehabilitación. Hasta el momento, no existe un diagnóstico más actualizado al respecto.

A sus 53 años, La Parka enfrenta una de las encrucijadas más delicadas de su carrera, una sin precedentes: en la que su accionar a futuro –dentro de la profesión– está en juego; quizá se haya acortado su estancia en el ring y La Huesuda pueda pensar en el retiro.

El equipo de RingSide México le desea una pronta recuperación.

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