Arriba del ring de la libertad a la gloria

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EN EL TINTERO


El fin de semana pasado en Culiacán, Sinaloa, México; Omar Chávez volvió al encordado, después de 2 derrotas consecutivas en su carrera, donde no mostró la menor intención de llevarse la victoria, con una ofensiva dormida que inquietaba a cualquier fanático que paga un boleto para ver un espectáculo de boxeo. Sin embargo, este sábado, las cosas serían diferentes en declaraciones de “The Businessman” previas al combate, en esta oportunidad, sino lograba levantar la mano en el epilogo de la contienda, estaríamos viendo el último encuentro de Omar Chávez.

¿El rival en turno?  Nicolas Luques Palacios, hombre argentino de 28 años, con un record de 15 peleas profesionales, 10 victorias (1 ko) y 5 derrotas. Lo más sobresaliente en su papel, fue haber perdido por decisión unánime ante Ramón Álvarez, (siendo su rival con mayor experiencia en el ring). Parecía que el encuentro programado el sábado 27 de octubre, sería solo de preparación para  “The Businessman” .

Y llego la fecha planteada,  Luques en calidad de desconocido fue a México y peleo con Omar Chávez, el argentino manifestó poca experiencia y fuerza de puños, pero contaba con vergüenza deportiva, con la mentalidad clara de quererse llevar la victoria, sabiéndose peleador, tiro golpes sacudiendo al local, avanzando hacia adelante, hasta el punto de conseguir hacerle un corte en el parpado derecho al mexicano. Sin embargo, al terminar el décimo round, Omar Chávez gano la pelea.

No voy a calificar el desempeño de Omar, basta con plasmar aquí las palabras en pantalla después de escuchar la decisión de los jueces, las cuales fueron tristes y desalentadoras, la leyenda del boxeo mexicano, Julio Cesar Chávez con una mirada que transmitía decepción,  declaro: “Vi a mi hijo regular a secas”. Personalmente, pude entender esa declaración del “Cesar” al ver a su vástago recibir golpes contra un peleador con carácter, pero de menor calidad boxística, en los minutos de descanso de la pelea, pude percibir como Julio abandonaba su asiento de entre el público, caminaba hacia la esquina de Omar y le daba indicaciones con desesperación desde abajo del ring. Julio quería ver ganar a su hijo, pero estoy seguro que no de esa forma.

A pesar del mal sabor de boca obtenido, pienso que esta no será la última pelea del hijo de la leyenda, creo que aún puede componer el rumbo de su carrera, pero debe replantearse su camino en el boxeo y en la vida. Y quizás como yo, amable lector, al ver este tipo de peleadores, en algún momento de tu vida como fanático has realizado la siguiente reflexión: ¿Por qué hay hombres que con todo en contra se convierten en súper estrellas del deporte?, y otros, que con todo a favor, pasan en la historia del pugilismo como peleadores grises, sin pena, ni gloria…

 No creo que exista una respuesta universal para tal cuestionamiento, porque el mundo del deporte es cambiante cada día y las oportunidades vienen y van de diferentes formas. Pero, ¿te diste cuenta? Por ejemplo, Julio Cesar Chávez Jr y “Canelo” Álvarez, dos peleadores que comparten un pasado muy semejante, con promotoras que los impulsaron, con televisoras que buscaron darles imagen y proyección, los dos presagiaban un futuro brillante. Y sin embargo, hoy en día, el primero busca una pelea que le permita retomar el rumbo de su carrera deportiva y la credibilidad de los fanáticos, después de un año sin pelear, tras una derrota dolorosa. Mientras el segundo, viene de una victoria oficial ante GGG y acaba de firmar uno de los contratos más lucrativos en la historia del deporte.

Sin duda, lo que hace la diferencia para alcanzar la gloria deportiva se encuentra más allá del cuadrilátero, está plasmado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su primer artículo, el cual dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…” y el articulado 23 del mismo ordenamiento, declara: “1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo…”

En el párrafo anterior resalta mucho una palabra, “LIBERTAD”. Para lograr trascender en la vida y en el deporte, para alcanzar la plenitud y la felicidad, pienso que debemos aprender a hacer uso de nuestra libertad,  elegir de manera consciente y responsable nuestro trabajo y brindarnos al cien por ciento en ser los mejores en ello.

Hay deportistas que eligen el boxeo como su profesión, pero no lo desean de corazón, no son responsables de su capacidad de elegir y quieren competir en el pugilismo, sin realizar las prohibiciones que requiere su elección, por ejemplo, abandonar la cama en la mañana e ir a correr, cuidar la dieta, alejarse de tentaciones como las drogas y las desveladas.

Existen muchos intereses y negocios en el boxeo, que pueden condicionar el éxito deportivo y financiero, es verdad. Pero también es cierto, que alguien que persevera aun y en la derrota, aun sin alcanzar un título del mundo, puede conseguir algo más valioso, la gloria y el reconocimiento eterno del público. Por eso hay personas que con dos guantes en sus manos han inspirado a millones en el mundo, porque tomaron una elección y perseveraron.


Agustín Velázquez García

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