La historia que cubren los guantes de Jessica Nery Plata

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El boxeo es uno de los deportes más bellos. Desde que en México volvió el boxeo a la televisión abierta, se vive una tradición con la que toda familia mexicana amante del pugilismo cuenta, situarse frente al aparato receptor los sábados por la noche y ver las peleas. También existen los que no son aficionados, prenden el televisor buscando entretenimiento, la transmisión lleva tiempo de empezar y lo primero que ven en la pantalla son dos mujeres combatiendo con guantes arriba de un ring, quizá para ellos, eso no signifique mucho; por este motivo, yo te invito a leer esta columna, pues existen imágenes llenas de significado y cada púgil lleva en sus manos una historia.

Fue el pasado 14 de abril, cuando muchos de nosotros nos sentamos frente a la pantalla y vimos  cuando era levantada la mano de Jessica Nery Plata Noriega, pues se coronó nueva campeona mundial Minimosca de la AMB, al obtener una victoria por decisión dividida ante Silvia “Guerrerita” Torres en un emotivo combate estelar, ante la afición que abarroto el Gimnasio del Sindicato de Trabajadores del Metro en la CDMX.

El significado de esta historia comenzó cuando Nery Plata siendo una niña era llevada por su padre a gimnasios de boxeo. Durante horas presenciaba los entrenamientos del reciente miembro del salón de la fama Marco Antonio Barrera. Y quizás es cierto lo que dijo aquel escritor “para amar hay que conocer”, pues Nery conoció el boxeo y fue así cuando un día, decidió decirle a su padre “Quiero ser boxeadora”, situación en la que su papa en un primer momento no estuvo de acuerdo, sin embargo, convencido por los deseos de su hija de subir a un cuadrilátero, termino por aceptar. Fue así como la pequeña Nery  tendría su primera pelea de boxeo a los nueve años de edad para no parar hasta este momento.

Por situaciones del destino, el padre de Nery tuvo la responsabilidad de ser madre, amigo, consejero y entrenador de su pequeña, conforme él había entendido la vida. El mismo hombre que le ponía sus zapatos para ir a la primaria, le ceñía sus guantes para subir al encordado. Así comenzó un camino familiar, lleno de aplausos y de lágrimas que tuvieron como meta muchas recompensas.

En el boxeo aficionado, Jessica subió a los encordados en 100 ocasiones, acumulando solamente 4 descalabros, participando en el Nacional de 2008, Guantes de Oro 2008, 2009 y 2010; en ese lapso, también participo en los Estatales y otros pequeños torneos que se realizaron. Tuvo la oportunidad de chocar guantes con grandes peleadoras que hoy desfilan en el boxeo profesional como Guadalupe Bautista y Silvia Torres. En el terreno amateur comenzó la competencia deportiva entre “La Guerrerita” y Nery Plata, 4 combates donde ambas se llevaron dos victorias, jamás se imaginaron que después de algunos años la vida les daría el desempate, esta vez el premio sería el campeonato mundial Minimosca de la AMB.

Con muchas victorias en el terreno amateur, tenía la ilusión de un día representar a México en los Juegos Olímpicos, oportunidad que nunca tuvo, es entonces cuando escucho la voz de su padre que de manera insistente le decía “No importa donde sea, en el terreno amateur o en el boxeo profesional, tú vas a destacar”. Fue entonces cuando a los 17 años de edad decidió debutar como boxeadora profesional.

Siete años después Nery es campeona mundial pero sueña con escribir su nombre en la historia, para ella no basta con ser monarca, ahora en su mente esta la ilusión de formar parte de grandes peleas, de ser posible buscar la unificación contra otra campeona.

Esta es la historia detrás de Nery Plata, quien siempre ha luchado de la mano de su familia, quien orgulloso la mira, y con ilusión imaginan el futuro de quien será sin lugar a dudas una de las aspirantes a ser llamada la mejor boxeadora del mundo.

“Sé que vienen grandes peleas y estoy lista. Ser campeona es una recompensa a todo el sacrificio y esfuerzo que hemos realizado, digo “hemos” porque incluyo a mi familia. Mi papá para mi es lo máximo, estoy infinitamente agradecida con Dios porque me dio a este gran padre que tengo”. – Jessica Nery Plata

Neryyy
Texto y fotos: Agustín Velázquez García.

 

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