La leyenda continúa con camino propio, así es Axel

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Quizás su pasión por la lucha libre la traía en la sangre desde el primer respiro, aunque se dejó notar cuando vio una arena encendida en ovaciones. Fue así como Axel comenzó, y el día de hoy, lleno de recuerdos y enseñanzas, comparte cómo fue el principio de su carrera.
     
El enmascarado de plata dejó a en la memoria colectiva la imagen de un héroe que se enfrentó a toda clase de seres naturales y sobrenaturales, fue una mezcla de James Bond y Bruce Wayne a la mexicana, todo esto mediante historietas y el cine, lo que representaba una verdadera experiencia acudir a una función donde estuviera El Santo.

Pero también este gladiador de leyenda dejó familia, que si bien no ha copiado el estilo y la forma, de él, sí el talento y la pasión por el ring. El ejemplo viviente y preciso es Axel, el nieto de El Santo, quien se inspiró de la actividad de su abuelo para formar parte de las filas de luchadores en México.

“Tengo la lucha en la sangre, me encanta y siempre me gustó. Todo empieza cuando fui a ver a mi abuelo en su campaña de despedida, y no noté cómo lo amaba la gente, lo apoyaba y respetaba. Ese fue el primer aviso fuerte de querer estar algún día siguiendo sus pasos y tratar de hacer lo posible por recibir el cariño del público”, recuerda Axel.

El heredero de Rodolfo Guzmán describe el hecho que fue decisivo para que comenzara su camino en el tortuoso mundo de la lucha libre.

“Fue en una función de la Arena México, donde Villano III iba de pareja con Cien caras. Ese día tenían de rivales a El Faraón y Sangre Chicana. Empezó el combate y Cien Caras no llegaba, entonces le daban al Villano III. Se rodaba en el ring y caía a las tarimas, hasta que llegó Cien caras, lo levantó y lo volvió a meter”.

Explica que después repitió la operación alrededor de tres ocasiones consecutivas, hasta que bañaron de sangre a Villano, le rompieron la máscara y se fue a los vestidores, y de todos modos tuvo que luchar en el ring, Cien Caras, con sus rivales.

“En el momento en que regresó el Villano III y les dio con todo a sus rivales, la Arena México se venía abajo en aplausos y apoyo al Villano. Ese fue el momento decisivo, el que hizo que a los dos días buscara dónde entrenar y al siguiente ya estuviera yo en el Deportivo Los Galeana: Lucha Olímpica”.
Y a partir de ahí comenzó su andar por la lucha libre, donde, dice, tuvo la fortuna de encontrarse con maestros que realmente le ayudaron y a los que le agradece mucho y recuerda con cariño, entre los que recuerda a Huracán Ramírez, Carlof Lagarde, Tony Salazar, El Satánico, Franco Colombo o El Búfalo Negro.

“Gracias a ellos, y otros, tuve grandes conocimientos y gané los primeros lugares en mis exámenes profesionales de lucha libre. Fue entonces que comencé con el nombre de Futuro, a luchar”, recuerda Axel.

Y aunque bien podía haber comenzado con todas las facilidades en el mundo de la lucha libre, al contar como heredero del enmascarado de plata, este gladiador decidió iniciar como cualquier otro luchador, con diferentes retos y carencias, pero con la mira hacia el triunfo y la victoria, que sólo es posible mediante el trabajo propio.
“Hay luchadores que dicen que su primer sueldo es una torta y un refresco. Yo creo que lo que me pagaron por esa lucha la primera vez dejaba, o para el refresco, o para la torta, y eso lo digo porque me siento satisfecho de haber empezado desde abajo, de no haber estado ni siquiera anunciado.

“Poco a poco fui subiendo las programaciones, y lo que puedo decir es que amo la lucha libre y dentro de ese amor que le tengo, también le guardo mucho respeto, porque puedo decir que desayuno, como, ceno, pienso, sueño, veo, entreno, hago, lucha libre. Es lo máximo para mí”.

 

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